Silencio, hermanos míos,
que está fluyendo el tiempo:
silencio, que se azotan los espacios;
el viento ha solazado los empeños,
el polvo ha recubierto la esperanza:
no hay sitio más recóndito que el nuestro.
Silencio, hermanos míos, que se detiene
el trémulo candor de nuestros siglos
Y en un espasmo incierto
el aire esfumará nuestras cadenas.
Silencio, hermanos míos,
que está venciendo el tiempo.
Silencio, que se ahogan nuestros cantos.
El duelo ha sometido los esfuerzos,
el peso ha doblegado nuestras manos.
Silencio, todos callen,
del fondo del abismo, entre el escombro,
Se ha levantado un hilo, una madeja,
un áspero fulgor desdibujado…
Silencio. Silencio. Silencio.
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